19.12.05

El día después

Qué domingo más tonto he pasado por favor. Y todo por culpa de los efectos colaterales de una cena con menús preparados donde el jamón de Guijuelo era del Lidl, los mejillones de roca estaban pero que muy muy creciditos y el vino de Somontano era de Alella (sin menospreciar al de Alella, pero es que nos lo cobraron como si lo trajesen de Huesca). Y lo peor de todo es constatar que una ya no está para trotes de estos, mira que poder pasarme tranquilamente ocho horas currando cada noche y amanecer baldada de once horas de salida nocturna. Y lo peor no es eso...es recoger todo lo que, con las prisas y la poca capacidad de decisión, has dejado por medio, dejando una habitación como esas de las películas de intriga cuando entra el o la prota y se da cuenta de que tiene abierta la puerta del pisito. O sea...

- Recoger todas las camisas con posibilidades de ser fiesteras en el armario.
- Emparejar los zapatos que te probastes con sus correspondientes cinturones y bolsos.
- Despejar un lavabo en el que dejastes el secador del pelo enchufado, el albornoz mojado en su percha, y quilos de maquillaje que no utilizas más que tres veces al años pero que tienes por si acaso de todos los tonos y colores.
- Trasvasar de un bolso a otro tus pertenencias (literalmente trasvasar, no es ninguna metáfora).
- Recontar el dinero por que no tienes ni pajolera idea de a quién invitaste a un cubata ni cuanto te costó el guardarropía ni como han llegado hasta allí más de treinta monedas de un euro.
_ Por último, quitarte las ojeras negras con desmaquillador porque se ha bajado para abajo todo el rimel y cuando llegaste a las siete de la mañana el cuerpo sólo te pedía quitarte esas botas altas tan aptas para bailar y que tan delgadas te hacen las piernas... casi ná

Y es que ya una no tiene ni el cuerpo pa fiestas, ni el bolsillo para agujeros ni el shishi pa farolillos como dice mi amiga Aida. Que asco de 34 tacos. Todo un domingo caminando por casa en cámara lenta y con las zapatillas de perrito. Ahora... la jartá de bailar house que me pegué, las risas, y el café con leche y churros que me pegué a las seis de la mañana eso es impagable. Y las fotos que pienso colgar el lunes en el panel del corcho del taller, tampoco. Banda sonora de esta nota: Hoy de Rosana (Hoy no tengo ganas de cambiar el rumbo/ hoy no tengo fuerzas pa' subirme al mundo/ hoy me quedo donde estés)

5 comentarios:

Micropene dijo...

Coño, Silviqui, somos de la misma cosecha: 34 años os contemplan. (Un chismorreo: el J-vol también está más cerca del 4º que del 3º).

Chiringui dijo...

El j-vol esta en 34, te lo digo yo que es un año mayor que yo,y el Celofán en 35.

Esas fotoooooos, que se veaaaan.

Cayetano dijo...

Hola Silviqui,
Soy Pablo Cifuentes, y es un gusto maravilloso leerte desde Los Angeles, California. Hace tiempo estudie en la Universidad de Sevilla por un ano (este programa no escribe Castellano, lo siento). Cuando te leo escucho la deliciosa plasticidad linguistica que conoci en Andalucia. Realmente no tengo nada mas que decirte, mas que gozo enormemente de la textura de tu prosa, y que en california tienes un amigo.
Que las resacas navidenas no te dejen muchos estragos para que resistas el ataque del Ano Nuevo.
Saludos,

Pablo
BA729@AOL.com

Chiringui dijo...

Es increíble lo que puede cambiar un post por culpa de un teclado sin "ñ"...

Silviqui dijo...

Razón que tienes chiringui, cómo choca visualmente primero... y luego signioficativamente.