5.1.06

Por que fuimos lo que fuimos

No os fieis nunca de una mujer satisfecha. Porque el estado natural de esta mujer es de insatisfaccion perpétua. Consigo misma, con lo que le rodea, con lo que quiere y con lo que detesta. El estado natural es ese horror al vacio que intenta llenar sin conseguir siempre con cosas, con letras, con personas, con expectativas que siempre se quedan en eso, en espera.

No os fieis nunca de una mujer contenta. De esta mujer que se come el mundo. Porque en el fondo sólo está siguiendo una ley natural tan antigua como que la mejor defensa es un buen ataque. Y el ataque siempre puede ir contra ti. Siempre hay algo que puede ir en contra tuya. Sin motivo aparente, sin tregua, sin perdones.

Y, sobre todo, no os fieis nunca de una mujer bien follada. Porque puede incluso hasta mentir. Puede incluso hasta decir te quiero.


(En el fondo necesito, tan solo necesito, un día de lluvia más)

Banda sonora de esta nota: El universo sobre mí de Amaral

4 comentarios:

Cayetano dijo...

Hola Silviqui,
Hace unos días escribiste un brindis maravilloso que me gusto tanto que lo use como modelo para hacerlo yo tambien, no te lo había mandado por pena a causarte alguna molestia por usurpar tu idea; aunque un poquito nada mas. Hoy, al leer tu entrada del cinco de Enero, con esa base, me parece que no te habrá de molestar, por lo menos no mucho. Pero acepto todo el riesgo.


BRINDIS DE UN BORRACHO A OTRO MAS BORRACHO

Brindo por las que desbordan de sal y alegría
Y brindo por que se marchen con la luz del otro día
Brindo porque no se olviden del sudor y la energía
Y brindo por las hormonas bien puestas como las banderillas

Brindo por los nardos que han florecido en el camino
Y brindo por las sombras caídas sobre el olvido
Brindo porque esta noche con todo el tinto yo termino
Y brindo por la amargura aunque mal me ha servido
Brindo por la sangre de aquella herida acabada
Y ahora brindo por amar lo justo y bien medido
Brindo por la juventud lejana y ya nublada
Y brindo por el amor a mi vida sin hostigo
Brindo por la fe perdida y la razón hallada
Y brindo por la ausencia de ningún testigo
Brindo por esta pluma cínica y desmesurada
Y brindo desde mi rincón por el motivo del olvido
Y muy agradecido yo brindo contigo...

Mr.Celofan dijo...

Con respecto a lo de las mujeres, yo no me fio de ninguna mujer. Así me va.

Silviqui dijo...

Gracias por tu brindis particular, cayetano, aunque la idea nunca fue mía, ya lo sabes. Tiene compositor e intérprete. Pero como dicen en El cartero y Pablo Neruda, la poesía no es de quién la hace si no de quién la necesita.Besotes

Mr. Celofan, si te fiases igual no te va como te va, o igual no... cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Chiringui dijo...

A veces dais miedo, de verdad.
Me acaba de dejar un libro una mujer hablando de este tema:

"Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no entienden los mapas" de Allan y Barbara PEASE.

A ver que cuenta...