29.1.08

TEORÍA DE UNA CONSPIRACIÓN

(Con esto voy a soñar en una buena temporada)

A veces da la siniestra impresión que el mundo conspira en tu contra. Incluso para los temas más tontos. Que te pone tentaciones tan cerca que tú misma te buscas las justificaciones necesarias para caer sin cargo de conciencia. Estas cosas pasan incluso cuando tomas decisiones tan poco significativas como por ejemplo, hacer régimen de adelgazamiento.



Hace una semana y un dia que me puse seria y cabezona al respecto. Tantos días de baja y sin poder ir a nadar se empiezan a notar en la papada. Así que me fuí al super Mercadoncia de mi pueblo ( que desde que lo inauguraron es el local de moda del municipio) y me dejé una santa pasta en esparragos trigueros congelados, yogures desnatados y ensaladas prefabricadas, porque es bien sabido que en el momento que te pones a cocinar o a hacer algo te puede la espera y empiezas a picotear. Atún natural en lata, sacarina pura y dura y caldo vegetal en cartón, para matar el gusanillo del hambre.



Así de dispuesta iba. Verdurita, carne a la plancha, fruta o yogurth y el pan justo medido a dedos como me enseñaron en el endocrino hace años con un albúm titulado Educación visual del diabético. Muy práctico para ahorrarte una báscula la verdad, aunque aquello parecía el Barrio Sésamo de los regímenes de 1500 calorías. Y el primer lunes me siento a la mesa y veo que mi madre ha frito morcilla nada menos.



_ Anda mama que ya te vale ¿no sabes que estoy a regimen fulminante?_


_ Pues te recuerdo, hija mía, que esa morcilla la compraste TÚ en un antojo fulminante de los tuyos. Así que ya puedes comerte un trozo que se está agriando en la nevera y yo ya estoy harta de tirar caprichitos vuestros.



Me la miro de reojo y cojo un trocito para disimular. Por la noche la señora no se le ocurre otra cosa que hacer su famosa tortilla de patatas. Mi madre está doctorada en la universidad de las tortillas patateras. Como sólo un trocito medido a dedos, sin probar una gota de pan, mientras me da por pensar que mi madre me tiene algún tipo de manía pues no me ahorra tentaciones. Así toda la semana: mi hermana se me jala los yogures y compra natural azucarado (que me da asquito de dulce que está). Mis coca colas zero desaparecen y nadie ha sido. Y para colmo de los colmos, la panadera me regala casi un quilo de coca de vidre que no ha podido vender.



Lo peor fue el sábado. Decidimos cenar en un local de tapeo fritanga y, mirando la carta, después de desestimar las papas a lo pobre con jamón, cebolla y huevo frito, decidí pedir una tostada con lacón. Ligerito. Y cuando vino el camarero a tomar nota solté tan fresca:



_ Una torrada con panceta adobada, porfa_



Es que hasta mi subconsciente conspira contra mi. Si he de decir la verdad, creo que me salió del alma. O del estómago.



Banda sonora de esta nota: Para darte mi vida de Elvis Crespo y Milly Quezada


3 comentarios:

jordicine dijo...

Muy bueno. Es la conspiración anti-régimen. Yo también compro en el Mercadona. Y también intento cuidarme.

Chiringui dijo...

Ya te lo comenté. Unas partiditas de wii y lo dejas cuando la consola te recomiende descansar un rato.

la kioskera dijo...

Pues prepárate por que este sábado si hay suerte cenamos en un exótico ummmmmmmmmmm

Nada tu déjate llevar jaja